Diario de la luz

Como un niño

A veces me comporto como un niño mal educado, que se enfada y ni siquiera sabe muy bien el porque. Que pone morritos, que su mirada se aleja en su propia oscuridad, dejando a su acompañante atónito ante su comportamiento.

Lo cierto es que hoy me he sentido francamente mal, pues cada vez observo con mas dolor, mi dificultad para los idiomas hablados. Mi odio no distingue las sutiles diferencias fonéticas, y mi cerebro no registra las palabras que trato de aprender. Me revuelvo contra este problema, pues no comprendo que teniendo la facilidad que tengo para aprender cualquier cosa, con los idiomas caigo en picado.

Por otro lado, he tenido una extraña reacción que aun ahora me pasa factura. Me he sentido fuera de lugar, un extraño, un invitado molesto, y el problema es que esa sensación la he producido yo mismo con mis temores, con mis miedos, con la dolorosa costumbre de la marcha tras el Maghrib, saliendo por la puerta como alma que persigue el saytan.

¿Porque a veces me comporto como un estúpido?

No lo se. Sólo se que me duele comportarme así.