Diario de la luz

Recuperando el amor

Pasan los días y nada se de mi ex, y del cumplimiento de la sentencia. Parece que solo es un papel mojado, que sólo servirá para oscuros intereses (oscuros y monetarios)

Entre tanto, voy descubriendo la sensibilidad que perdí durante años de soledad, y durante años de agónica compañía, donde el cariño fue sustituido por la vaguería, las drogas y el alcohol. Donde mi sensibilidad dio paso a lo pero de mi mismo, donde perdí el norte, y las sensaciones, el cariño, no eran sino pasto del dolor.

Ahora me doy cuenta de lo hermoso que es amar desde el corazón, de lo equivocados que podemos llegar a estar, de que el dolor puede dar paso al odio, y el odio solo engendra más dolor.

A veces siento el miedo a mi alrededor, en la persona que esta cerca de mi, en la persona que amo. Miedo que surge una vez más, de un mundo de normas estúpidas y sin sentido, de funcionarios de lento y decrépito trabajar.

Su miedo es su prisión, su miedo es nuestro dolor. Pero no sólo es su miedo, pues también es el mío ya que lo suyo es mío.

Pasan los días, pasa el tiempo, y sentimos que nos roban el tiempo que no pasamos juntos. Paseamos, sentimos, y al llegar la tarde, nuestras vidas se separan inexorablemente.

No somos, sino ladrones de un tiempo que no es nuestro, robado a las normas, y eso nos hace sentir prisioneros de nuestra conciencia.

A veces, no se ya como dar el cariño y el amor que ella necesita, sin que por ello se sienta mal. Con ella aprendo y recupero, el calor de un corazón que se lleno de mugre, de odio, de rencor, y que aun no esta limpio de malos sentimientos.

Poco a poco, recupero la dulzura que me lleva a su amor, buscando su sonrisa, su ojos llenos de vida, de amor por mi, de sufrimiento por todo aquello que nos esta vetado.

Poco a poco, siento el amor crecer en mi, con una flor que abandono un jardín, mi jardín.

Y todo mi amor, es por ella, por Aicha, por mi mujer. La adoro, la amo, la quiero, la necesito, la siento.