Diario de la luz

La expulsión de los moriscos. Replica a los voceros de la mentira

Hace tiempo que no escribo, quizás  porque ando disfrutando de los mejores momentos de mi vida, tras casarme por fin, con mi adorada Aicha. Pero desde el viaje a España para casarme, momento en el que compre (y debo decir que por última vez)  el último número de Historia de Iberia Vieja, y leí uno de sus artículos, “La Expulsión de los Moriscos. Historia de un desencuentro” de Iván Ramila, este articulo empezó a dibujarse como algo necesario. Algo que debía hacer. (Articulo parcialmente publicado en Internet)

Porque frente a la mentira, frente a la islamofobia latente de algunos, y frente a los artículos académicos escritos con nulo o escaso rigor, solo cabe cuando menos, la replica.

Mucho me recuerda lo escrito, a la historiografía franquista en la que bebí mis fuentes, en aquellos tiempo de Viriatos, Jabatos y Capitanes Trueno, junto al mito del Mio Cid, y que ahora muchos rescatan en su miedo y sus fobias. Menos mal que mi padre y mentor, me enseño a buscar el conocimiento de todas las fuentes posibles, pues “nunca sabes cual es mejor agua, sino las pruebas todas”.

Lo que mas me molesta del artículo de este personaje, Licenciado en Periodismo, Derecho y Criminología, y conocido por su faceta radiofónica, con programas como La otra dimensión, o su participación en Enigma, Año Cero, y otra suerte de revistas y programas de gama marrón, empaquetados para la mass media, donde el rigor siempre es el gran ausente, escriba un artículo tan cargado de tintes xenófobos, de contenido claramente islamofobo, y con muy poco rigor histórico, aunque eso ya es mas normal, en revistas de este tipo.

Afirmaciones, opiniones vertidas con tintes xenófobos y muy inexactos, salpican de principio a fin, un articulo distorsionado, que escrito en estos días, no es sino piedra vehicular para dar a un más, alas a la corriente islamófoba, que pulula por la que ellos denominan Eurabia (que cosas las de estos intelectualoides xenófobos para dar nombre a sus miedos).

Iremos parte a parte.

El articulo comienza ya con una entradilla, un tanto desafortunada

“El próximo mes de septiembre se cumplen 400 años del decreto por el cual los moriscos eran expulsados de España… últimos estudios históricos (?) demuestran que no fue sino una medida forzada por la situación y que, aunque perjudico al país económicamente, le beneficio en cuanto a seguridad y convivencia

Bueno, no se a que estudios se referirá  en este párrafo, pues a día de hoy, es reconocido, que los elementos de los que habla, seguridad y convivencia, ni mejoraron, ni tenían nada que ver con la realidad de las motivaciones históricas. Si que sin embargo, una afirmación así, envia un mensaje, xenofobo, tendente y peligroso para el modelo de convivencia.

Por otro lado, creo recordar que el decreto de expulsión de los moriscos, sancionado por Felipe III, lo fue el 9 de abril del año 1609, que no en septiembre. Quizás, nuestro escritor metido a historiador de postín y cafetín, le viniera bien, pues fue septiembre de 1609 cuando con los tercios venidos de Italia hasta el reino de Valencia, cuando el virrey de este Reino, Don Luis Carrillo de Toledo, publico el decreto, cuyo contenido asemeja al propuesto por los jerifaltes Nazis, en la solución final, con la excepción de el destino final, no era la cámara de gas. Puede imaginarse el lector, que aconteció con aquellos a los que “No se les permite sacar de sus casas más que los bienes que pueden llevar sobre sus cuerpos y se autoriza a cualquiera que encuentre a un morisco desbandado fuera de su lugar pasados los tres días del edicto, para poder apoderarse de lo que lleva, prenderle y darle muerte si se resiste.” Revísense documentos de compra y venta de utillerías, propiedades y otros menesteres de la época para ver el expolio que se organizo a continuación.

La realidad, fue la expulsión, expolio, robo, confiscación, asesinato, y tortura contra los españoles de origen y que encima el autor se atreve a calificar, de expulsión ordenada, y decente, en cuanto a los moriscos que viajaron con pasaje oficial, es decir, tuvieron dinero para pagar billete en alguno de los barcos fletados por su majestad, mientras que en los organizados (sic) por los propios moriscos, abundo el pillaje y el asesinato… (tela marinera)

Basta leer, como continuó la Santa Inquisición, deambulando por una España de hidalgos sin blanca (Moneda castellana de vellón) en sus bolsillos, cargados de orgullo, de falsas calidades sanguíneas, que ellos llamaban pureza de sangre, y que no eran sino, usos y políticas de una España, de rufianes, mezclados con una Iglesia, que se apoderaba poco a poco, de cuantas tierras, diezmos, y señoríos podía. Rufianes, tahúres, espadachines, bandoleros, y todo tipo de gentes de mal vivir, pululaban por una España, desecha, en permanente bancarrota. Así que no hablemos de seguridad ni mucho menos de convivencia.

Ya entrado en articulo, nos pone en boca del historiador Gregorio Marañon, de que el motivo fue el fracaso de los Austrias de insertarlos en la sociedad. Aporta como coletilla, la opinión de la necesidad de analizar la documentación con rigor histórico, del que precisamente el susodicho parece carecer, pero quizás en el animo de dar mayor credibilidad a la idea generalizada, en el mundo entero, de lo ignominioso del decreto, y de las mentiras que sobre ellas quieren hacer perdonar la firma del mismo.

Hoy día, tan de moda la liberal Alianza de Civilizaciones, hipócrita amalgama de mentiras inventadas en el contubernio de la ONU, y de la que alguno se hace acreedor de la invención, reconocen el modelo del Al-Andalus, como modelo de integración religiosa, que debiera ser ejemplo para tiempos modernos, pero que el periodista metido a historiador, ofende una y otra vez, con sus salidas de tono frente a esa idea.

Cuando no habla de los mudéjares, habla de su escaso número. Nos habla de que no se consideraban súbditos de ningún rey. Por supuesto, la inversa, es decir, cuando los cristianos se hallaban en territorio musulmán, o bien eran expulsados o bien sometidos a conversión forzosa. Iremos por partes para desgranar estas y otras mentiras,

Mudéjar, no es sino, un termino derivado del araba mudayyan, que significa, domesticado. Olvida el que escribe, que los mudéjares vivieron en aljamas o morerías, con diferentes grados de autogobierno, porque por si no lo sabe y aprovechare para ilustrarle, España, no era tal, sino un conjunto de reinos, con distintas leyes y fueros. Así, en Baleares, era una realidad de casi esclavitud, mientras que en Valencia, disfrutaban de un estatus de protegidos del rey, y en Aragón sometidos prácticamente a una servidumbre feudal, como era costumbre en la época.

Al mismo tiempo, en el lado musulmán, podemos decir sin miedo a desprestigiar ni a falsear la verdad, que el modelo era muy distinto. Desde la conquista de la península Ibérica, el califato tuvo por entre su organización social, jurídica, la integración de las religiones abrahamicas, es decir, cristianos y judíos, conocidos como Judíos y Mozárabes, con un derecho privado propio y en cuestiones publicas un derecho islámico, conforme precisamente a nuestro noble Corán.
Para no falsear a la verdad, y sen partidistas como otros, deberemos decir que a lo largo de los siglos, en los que perduró el califato Andalusí,  hubo momentos de intolerancia religiosa. Que incluso afecto a la propia umma, como es el caso de las invasiones  de Almorávides (al-Murabitun) y de los Almohades (al-Muwahhidūn), cuya forma ortodoxa  y rigorosa de interpretar el Islam, les llevo incluso a no ser muy aceptados por la propia comunidad musulmana del Al-andalus.
Aun así, el mapa político, religioso y jurídico, es con mucho, muy diferente a como lo pinta nuestro querido escritor de falsedades.

Llegamos al paternalismo, que deja claro el trasfondo xenófobo del escritor, en la frase “…Si se les dejo habitar en las mismas zonas, principalmente  de Valencia. Murcia y Aragón, -, fue por la necesidad que se tenía de buenas manos que supieran cultivar, sus huertos. Y ellos aceptaron.” Paternalista, y típico de fascista trasnochado.

El siguiente párrafo, cuya referencia a palabras como reserva, y moro, con connotaciones racistas, son otro atentado a la realidad histórica de las Alpujarras.

Reconocido, que el motivo político, de la Rebelión de las Alpujarras (la definitiva e históricamente considerada guerra), no es sino el edicto conocido como La Pragmática, del Inquisidor General Diego de Espinosa, y sancionado por Felipe II, y que en el día de año nuevo de 1567,  Pedro de Deza, a la sazón presidente de la Audiencia Provincia de Granada, lo proclamo y comenzó a hacerlo cumplir.

Edicto de intolerancia religiosa, cuyo objetivo era que los moriscos dejasen su modo de vida y costumbres moras y convertirlos en españoles católicos de hecho que no de derechos, pues es cosa sabida, como fue ejemplo de las juderías, que siempre el yugo de la sospecha, la traición y el chivaterio mentiroso, harían leña del moro caódo. Bajo la nueva ley, los moriscos de Granada tenían la obligación de aprender castellano en un plazo de tres años, cumplidos los cuales, se consideraría un crimen hablar, leer o escribir en lengua árabe; también se les requería para abandonar sus antiguas costumbres, sus nombres árabes y sus ceremonias; se les prohibía el uso de los baños (en los cuales se practicaban abluciones), y de hecho los baños de la Alhambra fueron retirados.

Por debajo, toda una historia de persecuciones, de intolerancia, de manipulaciones sostenidas por los clérigos orquestados de la Santa Inquisición, y de ordenes religiosas, sobre una población cansada y sobre la que se abusaba constantemente. Atención, que las Alpujarras, son territorio dependiente del Reino de Castilla, y no hablamos de otras poblaciones de otros reinos de España.

Acontece para otros historiadores, señalar como rebeliones de las Alpujarras, a las numerosas revueltas existentes en el territorio entre 1499-15051, origen una vez más en la intransigencia religiosa, en este caso del Cardenal Cisneros, en contra de la opinión de los Reyes Católicos, del Arzobispo de Granada, ni del gobernador de Granada, el conde de Tendilla. De aquí, el primer edicto de expulsión contra los musulmanes, en el que muchos optaron por convertirse, pasando a llamarse moriscos.

Aquí llegamos a la exposición de mentiras, a la par que deja claro la incultura del que escribe sobre este tema, a pesar de que su panfleto, intenta una y otra vez, poner el énfasis del problema, en la “inadaptación del moro”, con una joya como esta: “…los moriscos, antiguos musulmanes convertidos al cristianismo, incluidos aquellos que cara a la sociedad rezaban a la cruz, pero que puertas adentro seguían orando a Mahoma”.

Estimado Iván, usted es un PALETO, que se permite escribir sobre historia careciendo del mínimo de cultura sobre el tema que escribe. El profeta Mohammed, que la paz sea con él, es para nosotros, un profeta, el último y a quien adoramos los musulmanes, es Al-lah.

El articulo divaga entre periodos diferenciados de un conflicto, que muchos autores dividen en dos tiempos, en un periodo comprendido entre 1499 y 1571. Con connotaciones y periodos históricos que necesitan un mayor rigor que el mostrado en el artículo.

La primera entre 1499 y 1551, enmarcada sobre la base de la intolerancia religiosa imperante. La segunda 1567 al 1571, con otro momento histórico y social muy distinto, y cuyos actores habían cambiado en el tiempo y en la realidad.

La entradilla respecto de la tolerancia religiosa de los Reyes Católicos, causa cuando menos estupor, a sabiendas del paisaje de una España, de sotana, crucifijo y alzacuellos, donde Torquemada vivió con profundo frenesí, juntos a sus sádicos mercenarios de la intolerancia, una orgía de hogueras, tormentos, que bien han merecido hasta la creación de museos del terror, con el fin de mostrar a la sociedad, el modelo que no debiera repetirse en ninguna sociedad, y que de haber vivido en tiempos actuales, bien hubiera merecido que algún juez estrella, propusiera la apertura de juicio oral, a estos y sus jefes, por crímenes de lesa humanidad. Bien parece que ahora los historiadores, quieran romper el mito franquista de los Reyes muy Catolicos, Isabel y Fernando, como tolerantes monarcas, que estaban mal aconsejados.

Ahonda en la estulticia, cuando vuelve a la carga, al llamarnos mahometanos., para además dejar otra vez una opinión, cargada de odio, el suyo, sobre una realidad falseada. “…porque muchos simularon abrazar el cristianismo. Pero con una agravante, que el resentimiento entre ellos había aumentado por verse doblemente vencidos.”

¿quién es el resentido en esta frase? O mejor sería decir, ¿quiénes son los resentidos?

Lo de Hornachos, ya no tiene nombre. Una vez, estos matarifes de la historia, hacen gala de su pobreza. Olvida, que es Hornachos, “aljama honrada de los moros de la villa de Hornachos” según consta en documentos oficiales conservados de la época. De los mismos documentos, los escritos a razón de que en el reinado de Carlos I, fueron obligados a desalojar el castillo y demolerlo, obligándoles a habitar en las laderas, entregando las casas a cristianos viejos (que buen ejemplo de buen rollo, y convivencia verdad?). Poco después el Arzobispo de Sevilla, compraría tierras y repoblaría de más cristianos viejos el pueblo, con el objeto de construir un convento. Obligados a asistir a los servicios religiosos, otro ejemplo de buena convivencia tolerancia religiosa tan cacareada como inexistente, que se remato con la constitución de una Junta secreta de vecinos, en la que se llego a dar muerte a alguno de los hornacheros.

Típicas denuncias que recorrieron todo lo largo y ancho de la península, insuflados por el odio que conculcaba la Santa Madre Iglesia, son las que se describen en algunas de las que en es lugar acaecieron:

Pretendidos delitos politicos:

  1. “ …Como los moriscos de la dicha villa, aunados y confederados con los demás de estos reinos, tenían trato y comunicación con los moros de África y otros extranjeros para alzarse con ellos…”
  2. “… tenían para su conservación y gobierno su consejo de estado,” o como dice otro autor, “tenían entre si república y gobierno.., “ consejo de Estado que se reunía en una cueva de la sierra.
  3. “… tenían casa de moneda falsa”.
  4. “… alborotos y motines con que acechaban a la paz de los cristianos”.
  5. “. . . que los más de ellos no sabían la lengua castellana, sino la arábiga “.

Pretendidos delitos religiosos:

  1. “… en todas las obligaciones de cristianos faltaban o acudían forzados…”
  2. “…ser todos moros sin que ninguno viviese como cristiano”.

De aquí se derivaban otros como tener retajados – circuncidados- la mayor parte de los hijos que tenían. Ayunaban el Ramadán, no comían tocino, ni bebían vino., etc.

Pretendidos delitos comunes:

  1. “…era su ordinario ejercicio saltear y matar a los que pasaban cerca de la villa”
  2. “… muertes que daban a todos los que se atrevían a tratar de su notoria mala vida”
  3. “… Robos”

Estos no son sino extractos de escritores contemporáneos, como Bleda y Guadalajara  Todas ellas, no resisten el más mínimo análisis serio, y en particular el del desconocimiento del castellano, que a la postre, la comunidad morisca era mucho más culta que el populacho cristiano, que seguía sumido en ese analfabetismo propugnado desde la propia iglesia, como demuestran los numerosos escritos privados y públicos de la época redactados por moriscos en lengua castellana.
Poco después, pone como hacen otros escritores para hablar del problema judío, expresiones como “soborno”, eso sí, posiblemente aceptado por el cristianísimo rey Carlos I, que a la sazón debiera parecer como prevaricador.

Suena el discurso, al de los islamofobos y xenofobos de ahora, que acusan de la población de todo tipo de males. Si hablan de ladrones de barrio, de rompelunas de coches, etc., culpables son los marroquis, y por extension los musulmanes, pues poco o nada de distinción saben hacer estos que nos atacan de esta forma. Parece que los nacionales, no son drogadictos, ni ladrones, ni el 40% de la población reclusa en España. Solo son malos, los de fuera, los moros.

Ya mareado el lector, con una historiografía cargada de tintes sospechosos para el morisco, un baile de fechas más que suficiente para descolocar a cualquiera, ahonda en la traición. Primero por la asociación de los moriscos, con los piratas de berbería contra Valencia, indicando que eran ayudados “por las poblaciones por allí diseminadas”. Extraño, pues era en aquel reino, donde los moriscos, mudéjares, cristianos vivían en mejor armonía, y menor pudiera ser el interés de ayudar a unos extraños que los consideraban tan enemigos como a los cristianos.

Muchos de los moriscos, habían abandonado el Islam, otros muchos desconocían ya casi la gran mayoría de los usos y costumbres, y por ello, no eran bien considerados por los otros.

Del resto no pienso continuar ya mas a excepción de un texto resaltado, con el titulín. “Una marcha sin retorno” donde aun el autor nos deja otra perla de su buen hacer.

Bajo la capa de la religión afloraba la codicia porque, al igual que con la comunidad judía, se contaba la mora dueña de innumerables y ocultos tesoros”.

Expresiones como estas, han servido desde siempre, a los  racistas y sus historiógrafos, que han exculpado el terror de sus ciudadanos en la participación pasiva y activa de progroms, asesinatos, persecuciones, alimentadas por esa falsa estela de codiciosos con que se acusaba a las victimas, con el fin de alimentar a una masa, casi siempre inculta, y apaleada y explotada por los mismo voceros de la ignominia.

En el resto, otra de las cuestiones, que se usan como arma, que si bien pueden ser ciertas, como es que algunos dirigentes moriscos intentaran una traición ayudados por Francia o el Turco, no dejan sino ser un excusa pobre y falsaria de otra realidad muy distinta.La de unos politicos que buscaran una solcuión al continuo expolio y asesinato de sus gentes, oprimidos bajo el jugo de la sotana y la espada, en esa España analfabeta y endeudada, que viaja camino del siglo de las luces, eso si, se tener un duro para pagar el recibo de la luz.

La de una España, de señoríos, hidalgos empobrecidos, militares vencidos, sin verdaderos profesionales, de la medicina, de las artes, o de los oficios, que no fueran, judíos o moriscos. La de una España, que dejo de recibir con tanta alegría los oros y las platas de las Américas, y que viaja en constante bancarrota por sus deudas originadas por años y años de una tozuda necesidad de los Austrias, de querer convertirse en los emperadores del Sacro Imperio, los paladines del cristianismo.

Una España, en la que Felipe II en bancarrota para pagar sus tercios de Flandes, esculpió un paisaje lleno de Alas Tristes, que danzaron por los reinos del sur, cobrando a base de rapiña, y de las ventas de naturales, en su mayoría mujeres y niños moriscos, en el mercado de esclavos, como deja entrever Luis del Mármol y Carvajal, en Historia del Rebelión y Castigo de los Moriscos del Reyno de Granada (Archivo Nacional).

Una España, que tras la expulsión de judíos y moriscos, quedo más tocado que nunca iniciando poco a poco, un declive económico, social que nos ha dejado lejos del tren de la modernidad.

No es necesario alargar más, pues en general todo el articulo es una patética soflama,  que en los momentos en que vivimos, solo sirve para aquellos que pasan el día gritando sobre el peligro de la vuelta del moro.

Una vuelta que a día de hoy es mas que cierta, pues de hace dos décadas a esta parte, las tierras de Murcia, Valencia, Aragón y Castilla, se han repoblado de miles de brazos emigrantes, que vuelven a ser la esperanza de ricos y hacendados, para tener un ejercito de braceros mal pagados. Ahora que toca crisis, cargan contra ellos, y tratan de expulsarlos nuevamente. Unos mediante decretos, otros mediante el acoso policial, y otros, como el que escribe el articulo, creando opinión en contrario.

Reproduzco aquí, el texto publicado en La Comunidad de El País, por Dr. Akbaricus, titulado “Carta de un morisco español a Felipe II (Muley Francisco Nuñez,, Infante de Granada y Principe Nazarí)” en dos entregas diferentes, Primera parte de una carta de un Morisco a Felipe II, inédito e interesante y 2º parte, Carta de un Morisco a Felipe II, por ser mejor lectura el texto en negro sobre fondo claro, a mi entender.

Cuando “los naturales deste reyno” se convirtieron a la fe de Iesus Christo, ninguna condición uvo que les obligase a dexar el ábito (vestido) ni la lengua (arábiga), ni las otras costumbres que tenían de regozijarse con sus fiestas, zambras y recreaciones, y para decir verdad, la conversión fue por fuerça contra lo capitulado (Capitulaciones de Granada) por los señores reyes Católicos, quando el rey Abdilehí (Boabdil) les entregó esta ciudad.

Y mientras sus altezas vivieron, no hallo yo con todos mis años que se tratase de quitárselo.

Después, reynando la reyna Iuana (Juana) su hija, pareciendo convenir (no se por quien), se mandó que dexásemos el trage Morisco, y por algunos inconvenientes que se presentaron se suspendió.

Y lo mesmo viniendo a reynar el Christianisimo Emperador don Carlos (Carlos V de Alemania).

Sucedió después que un hombre baxo de “los de nuestra nación”, confiado en el favor del licenciado Polanco, oydor desta real audiencia, a quien servía, se atrevió a hazer capítulos contra los clérigos y beneficiados, y sin tomar consejo con los hombres principales que sabían lo que convenía disimular semejantes cosas, los firmó de algunos amigos suyos y los dió a su majestad. A esto acudió luego por los clérigos el licenciado Pardo, abad de San Salvador del Albaizin, y a las bueltas de su descargo, informó con autoridad del prelado que los nuevamente convertidos eran Moros, y que vivían como Moros, y que convenía dar orden en que dexasen las costumbres antiguas que les impidían poder ser Christianos.
El Emperador, como Christianisimo príncipe, mandó yr visitadores por todo este reyno, que supiesen como vivían los “naturales” dél.

Hízose la visita por los mesmos clérigos, y ellos fueron los que depusieron contra ellos, como personas que sabían bien la neguilla que avía quedado en nuestro trigo, cosa que en tan breve tiempo era imposible estar limpio.

De aquí resultó la congregación de la capilla real; proveyeron se muchas cosas contra nuestros privilegios, aunque también acudimos a ellas y se suspendieron.

Dende a ciertos años, don Gaspar de Ávalos siendo Arzobispo de Granada, de hecho quiso quitarnos el vestir, comenzando por los de las arcarías, y trayendo aquí algunos de Guejar sobrillo, el presidente que estava en el lugar que está agora vuestra señoría, y los oydores desta audiencia, y el marqués de Mondéjar, y el corregidor, se lo contradijeron, y pasó por las mesmas razones.

Y desde el año de mil y quinientos y cuarenta se a sobreseydo el negocio, hasta que agora los mesmos clérigos an buelto a resucitarlo, para molestarnos por tantas vías a un tiempo.

Quien mirase las nuevas premáticas por de fuera, parecerá le cosa fáfil de cumplir, mas las dificultades que traen consigo son muy grandes, las quales diré a vuestra señoría por estenso, para que compadeciéndose deste “miserable pueblo”, se apiade dél con amor y caridad, y le favorezca con su majestad, como lo an hecho siempre los presidentes pasados.

Nuestro ábito quanto a las mugeres, no es de Moros; es trage de provincia, como en Castilla y en otras partes se usa diferenciarse las gentes en tocados, en sayas y en calçados. El vestido de los Moros y Turcos, quién negará sino que es muy diferente del que ellas traen?. Y aún entre ellos mesmos diferencian, porque el de Fez (Antigua ciudad imperial de Marruecos) no es como el de Tremecén, ni el de Túnez como el de Marruecos, y lo mesmo es en Turquía y en los otros reynos.

Si la secta de Mahoma tuviera trege propio, en todas partes avía de ser uno, pero el ábito no hace al monge.

Vemos venir los Christianos, clérigos y legos de Suria y de Egipto, vestidos a la Turquesca con tocas y cafetanes hasta los pies, “hablan Arábigo y Turquesco”, “no saben Latín ni romance”, y con todo esso son Christianos.

Acuérdome, y avrá muchos de mi tiempo que se acordarán que en este reyno se a mudado el ábito diferente de lo que solía ser, buscando las gentes trage limpio, corto, liviano y de poca costa, tiñendo el lienço y vistiendose dello. Ay muger que con un ducado anda vestida, y guardan las ropas de las bodas y plazeres para los tales días, heredándolas en tres y cuatro herencias. Siendo pues esto ansí, que provecho puede venir a nadie de quitarnos nuestro ábito?, que bien considerado tenemos comprado por muchos números de ducados con que emos servido en las necesidades de los Reyes pasados, por qué nos quieren hazer perder más de tres millones de oro que tenemos empleado en él?

Y destruyr a los mercaderes, a los tratantes, a los plateros y a otros oficiales que viven y se sustentan con hazer vestidos, calçados y joyas a la morisca?.

Si dozientas mil mugeres que hay en este reyno, o más (la población morisca y autóctona o nativa superaba el millón y medio de habitantes en Granada, todos moriscos) se an de vestir de nuevo de pies a cabeza, qué dinero les bastará?

Qué pérdida será la de los vestidos y joyas moriscas que an de deshacer y echar a perder? Porque son ropas cortas hachas de girones y pedaços que no se pueden aprovechar sino para lo que son, y para eso son ricas y de mucha estima.

Ni aún los tocados podrán aprovechar, ni el calçado.

Veamos a la pobre muger que no tiene con que comprar saya, manto, sombrero y chapines, y se pasa con unos çaragueles y una alcandora de angeo teñido, y con una sábana blanca, qué hará? De qué se vestiría? De donde sacarán el dinero para ello?

Pues las rentas reales que tanto interesan en las cosas moriscas, donde se gasta un número infinito de seda, oro y aljófar, por qué an de perderse?

Los hombres todos andamos a la Castellana, aunque por la mayor parte en ábito pobre; si el trage hiziera secta, cierto es que los varones avían de tener más cuenta con ello que las mugeres, pues lo alcanzaron de sus mayores viejos y sabios.

E oydo decir muchas vezes a los ministros y prelados que se haría merced y favor a los que se vistiesen a la Castellana, y hasta agora, de quantos lo an hecho, que son muchos, ninguno veo menos molestado ni más favorecido. Todos somos tratados igualmente. Si a uno le encuentran un cuchillo, échanle en galeras, pierde su hacienda en pechos, en cohechos y en condenaciones. “Somos perseguidos de la justicia eclesiástica y de la seglar”, y con todo eso siempre leales vasallos, y obedientes a su Majestad, prestos a servirle con nuestras haciendas. “Jamás se podrá decir que ayamos cometido trayción desde el día en que nos entregamos”

Cuando el Albayzin (barrio de Granada) se alborotó, no fué contra el rey sino a favor de sus firmas, que teníamos en veneración de cosa sagrada. No estando la tinta enxuta (seca), quebrantaron los capítulos de las pazes las justicias, prendiendo las mugeres que venían de linaje de Christianos, para hazerles que lo fuesen por la fuerça. Veamos, señor, en las comunidades, levantáronse los deste reyno?

Por cierto a favor de su majestad acompañaron al marqués de Mondéjar y a don Antonio y don Bernandino de Mendoza, sus hermanos, contra los comuneros, don Hernándo de Córdova el Ungí y Diego López Hazera con más de cuatrocientos hombres de guerra de “nuestra nación”, siendo los primeros que en toda España tomaron armas contra los comuneros.

Y don Iuan de Granada, hermano del rey Abdilehí (Boabdil) también fue general en Castilla de los reales; trabajó y apaziguó lo que pudo, y hizo lo que devía a buen vasallo de su majestad. Iusto (justo) es pues que los que tanta lealtad an guardado sean favorecidos y onrados, y aprovechados en sus haciendas, y que vuestra señoría los favorezca, honre y aproveche como lo an hecho los predecesores que an presidido en este lugar.

Nuestras bodas, zambras y regocijos,y los placeres de que usamos, no impide nada al ser Christianos (por imposición y conquista), ni se cómo se puede decir que es ceremonia de Moros.

El buen Moro nunca se hallaba en estas cosas tales, y los alfaquís se salían luego que començaban las zambras a tañer, o cantar, y aún quando el Rey Moro yva fuera de la ciudad atravesando por el Albayzin, donde avía muchos cadís y alfaqís, que presumían ser buenos Moros, mandava celar los instrumentos hasta salir a la puerta de Elusia (Elvira), y les tenía ese respeto.

En África, ni en Turquía, no hay estas zambras; es costumbre de provincia, y si fuese ceremonia de secta, cierto es que todo avía de ser de una mesma manera.

El Arzobispo santo tenía muchos alfaqís y mentís amigos, y aun asalariados, para que le informasen de los ritos de los Moros, y si viera lo que eran las zambras,es cierto que las quitara, o al menos no se preciara tanto dellas, porque holgava que acompañasen el santísimo en las procesiones del día del Corpus Christi y de otras solemnidades, donde concurrían todos los pueblos a porfía unos de otros qual mejor zambra sacava.

Y en la alpujarra, andando en la visita, quando dezía missa cantada, en lugar de órganos, que no los avía, respondían las zambras, y les acompañaban de su posada a la iglesia. Acuérdome que quando en la misa se volvía al pueblo, en lugar de Dominus boviscum, decía en arábigo “ y barasicun, y luego respondía la zambra.

Menos se hallará que alheñarse las mugeres sea cerimonia de Moros, sino costumbre para limpiarse las cabezas, y por que saca cualquier suciedad de ellas, y es cosa saludable, y si se ponían encima agallas, era para teñir los cabellos y hazer labores que parecían bien (No era costumbre cristiana el aseo personal por aquella época mas guarros que los cochinos). Esto no es contra la fe, sino provechoso a los cuerpos, que aprieta las carnes y sana enfermedades (era orgullo de hidalgos castellanos la olor corporal y el desaseo).

Don fray Antonio de Guevara, siendo Obispo de Guadix, quiso hazer trasquilar las cabezas de las mugeres “de los naturales” del marquesado del Zenete, y rasparles la alheña de las manos, y viniendose a quexar al presidente y oydores, y al marqués de Mondéjar, se juntaron luego sobre ello y proveyeron un receptor que le fuese a notificar que no lo hiziese, por ser cosa que hazía muy poco al caso para lo de la fe.

Veamos, señores, hazernos tener las puertas de las casas abiertas, de qué sirve?

Libertad se da a los ladrones para que hurten, a los livianos para que se atrevan a las mugeres, y ocasión a los alguaciles y escrivanos para que con achaques destryan la pobre gente.

Si alguno quisiere ser Moro y usar de los guadadores y ceremonias de Moros, no podría hazerlo de noche?

Si por cierto, que la secta de Mahoma soledad requiere, y recogimiento. Poco haze al caso cerrar o abrir la puerta al que tuviere la intención dañada. El que hiziere lo que no debe, castigo ay para él, y a Dios nada es oculto.

Podrase pues averiguar que los baños se hazen ceremonia? Nó, por cierto. Allí se junta mucha gente, y por la mayor parte son los bañeros christianos. Los baños son minas de inmundicias; la ceremonia, o rito del Moro requiere limpieza y soledad. Cómo an de yr a hazerla en parte sospechosa?

Formáranse los baños para limpieza de los cuerpos, y decir que se juntan allí mugeres con los hombres es cosa de no creer, porque donde acuden tantas, nada avría secreto.

Otras ocasiones de visitas tienen para poderse juntar, quando más que no entran hombres donde ellas están.

Baños uvo siempre en el mundo (desconocido por la cristiandad de la época), por todas las provincias, y si en algún tiempo se quitaron de Castilla, fue porque debilitavan las fuerças y los ánimos de los hombres para la guerra. Los “naturales” deste reyno no an de pelear, ni las mugeres an menester tenr fuerças,sino andar limpias. Si allí no se lavan, en los arroyos, y fuentes y ríos, ni en sus casas tampoco lo pueden hazer, qué les está defendido, dónde se an de yr a labar? Que aún para yr a los baños naturales por vía de medicina en sus enfermedades les a de costar trabajo, dineros y pérdida de tiempo en sacar licencia para ello.

Pues querer que las mugeres anden descubiertas las caras, qué es sino dar ocasión a que los hombres vengan a pecar, viendo la hermosura de quien suelen aficionarse, y por el consiguiente las feas no abrá quien se quiera casar con ellas. Tápanse porque no quieren ser reconocidas como hazen las christianas, en una honestidad para escusar inconvenientes, y por esto mandó el rey Católico que ningún christiano descubriese el rostro a morisca que fuese por la calle, so graves penas. Pues siendo esto ansí, y no aviendo ofensa en cosas de la fee, por qué an de ser los naturales molestados sobre el cubrir o descubrir de los rostros de sus mugeres?

Los sobrenombres antiguos que tenemos son para que se conozcan las gentes, que de otra manera perderse yan las personas y los linajes. De qué sirve que se pierdan las memorias?

Que bien considerado aumentan la gloria y ensalzamiento de los Católicos Reyes que “conquistaron este reyno”.

Esta intención y voluntad fue la de sus altezas, y del Emperador, que está en la gloria (referencia a Carlos V de Alemania), para estos se sustentan los ricos alcáceres de la Alambra y otros menores en la mesma forma que estavan en tiempos de los reyes Moros, por que siempre manifestasen su poder por memoria y trofeo de “los conquistadores”.

Echar a los Gazís ( Musulmanes africanos que habían tomado parte en expediciones de castigo contra infieles), deste reyno, justa y santa cosa es, que ningún provecho viene de su comunicación a los naturales, mas esto se a aprovechado otras veces y jamás se cumplió. Ejecutarse agora no dexa de traer inconvenientes, por que la mayor parte dellos son ya naturales,casarones, nacieron les hijos y nietos, y los tienen casados, y estos tales sería cargo de conciencia echarlos de la tierra”.

(Lo que da una idea clara, de que la mayor parte de la población, “los naturales” eran auténticos españoles, y que aún “los otros” llevaban generaciones en convivencia, y por tanto ya, también naturales. Es mas, parece ser justamente lo contrario, cuando hablan de los “Christianos” apareciendo estos como extranjeros nó naturales y conquistadores, dejando en mantilla el mito de la reconquista: Este documento firmado en el siglo XVI así parece ratificarlo sin duda alguna, algo que de todas forma, todo el mundo de la cultura conocía desde tiempo inmemorial, pese a las campañas desinformativas de los Ausburgo y del franquismo)

“Tampoco ay inconveniente en que los naturales tengan negros. Estas gentes no an de tener servicios? An de ser todos iguales?. Decir que crece la nación Morisca con ellos, es pasión de quien lo dize, porque aviendo informado a su majestad en las cortes de Toledo que avía más de veinte mil esclavos negros en este reyno en poder de los naturales, vino a parar en menos de cuatrocientos, y al presente no ay cien licencias para poder los tener. Esto salió también de los clérigos, y ellos an sido después los abonadores de los que los tienen, y los que an sacado interés dello.

Pues vamos a la legua Arábiga, que el mayor inconveniente de todos: cómo se a de quitar a las gentes “su lengua natural con que nacieron y se criaron”? (Otra de las pruebas de que en España se hablaba mayoritariamente en árabe)

Los Egypcios, Surianos, Malteses y otras gentes Christianas, en Arábigo hablan, leen y escriven, y son Christianos como nosotros, y aún no se hallará que en este reyno se aya hecho escritura, contrato ni testamento en letra arábiga “desde que se convirtió”.

Deprender la lengua castellana todos lo deseamos,mas no en mano manos de gentes. Quantas personas avrá en las villas y lugares fuera desta ciudad y dentro della, que aún su lengua Árabe no la aciertan a hablar sino muy diferente unos de otros, formando acentos tan contrarios que en sólo oyr hablar a un hombre Alpujarreño se conoce de qué Taa es. Nacieron y criáronse en lugares pequeños donde “jamás se a hablado el Aljamía” ( se escribía en letras árabes, pero se leía en castellano), ni hay quien la entienda sino el cura o el beneficiado o el sacristan; y éstos hablan siempre en Arábigo.

Dificultoso será, y casi imposible que los viejos la aprendan en lo que les queda de vida, quanto más en tan breve tiempo como son tres años (impuestos por el ejército de ocupación), aunque no hiciesen otra cosa sino yr y venir a la escuela.

Claro está ser éste un artículo inventado para nuestra destrucción, pues no aviendo quien enseñe la lengua Aljamía (mezcla castellana y árabe), quieren que la aprendan por fuerça, y que dexen la que tienen tan sabída, y dar ocasión a penas y achaques, y a que viendo los naturales que no pueden llevar tanto gravámen, de miedo de las penas dexen la tierra y se vayan perdidos a otras partes y se hagan monfíes (Bandoleros).

Quien esto ordenó con fin de aprovechar, y para remedio y salvación de las almas, entienda que no se puede dexar de redundar en grandíssimo daño, y que es para mayor condenación.

Considérese el segundo mandamiento, y amando al próximo, no quiera nadie para otro lo que no querría para sí, que si una sola cosa de tantas como a nosotros se nos ponen por premática, se dixese a los Christianos de Castilla o de la Andaluzía, morirían de pesar, y no se lo que se harían.

Siempre los presidentes desta audiencia fueron en favorecer y amparar este miserable pueblo; si de algo se agraviavan, a ellos acudían, y remediávanlo como personas que representavan la persona real, y deseavan el bien de sus vasallos. Eso mesmo esperamos todos de vuestra señoria.

Qué gente ay en el mundo más vil y baxa que los negros de Guinéa? Y consiénteles hablar, tañer y baylar en su lengua por darles contento (Hay que recordar, que en parte, se denota en escrito una intención de disimulo, pues hablamos de un “pueblo sometido” y los christianos eran racistas).

No quiera Dios que lo que aquí he dicho sea con malicia, por que mi intención a sido y es buena. Siempre e servido a Dios nuestro señor, y a la corona real, y a los naturales de este reyno, procurando su bien.
Esta obligación es de mi sangre, y no lo puedo negar, y más a de sesenta años que trato de estos negocios.
En todas las ocasiones e sido uno de los nombrados. Mirándolo pues todo con ojos de misericordia, no desampare V. señoría a los que poco pueden “contra quien pone toda la fuerça de la religión de su parte
(los católicos)

Desengáñe a su Majestad. Remedie tantos males como se esperan, y haga lo que es obligado a cavallero Christiano, que Dios y su majestad serán dello muy servidos, y este reyno quedará en perpetua obligación.

(Marmol en Historia del Rebelión, en folio 38r,-40v y otros)