Diario de la luz

Viajero

Quedan unos minutos para iniciar el gran viaje. Un viaje que me lleva otra vez a tener en mis brazos a mi maravillosa hija María. Cuento los minutos, los segundos, que me restan por estar junto a ella. Sin embargo, dejo atrás al amor de mi vida, que seguro recibirá estas palabras, con algo de dolor.

Dos amores distintos, uno de padre otro de hombre.

Hoy es el cumpleaños de Aicha. Hoy, la he sentido feliz, llena de amor. Cuan hermosa ha sido su mirada al abrir esta mañana la puerta de su casa y ver el ramo de flores. Un ramo que no puedo expresar lo que quisiera darla, lo que quisiera ofrecerla. Pero al fin, solo son cosas materiales, pues hoy se que le ha dado, uno de los mejores días de su vida.

Hoy al verla me he dado cuenta de lo feliz que puede llegar a sentirse uno cuando ve en el rostro de la persona amada, la felicidad que tus actos en ella producen. Es maravilloso.

Pero las cosas son así, y tengo que partir una vez mas. Un viaje esperado hace mas de dos años, que llega por fin a su fin. No me pilla en el mejor momento económico, pero no puedo negarme este viaje, no se lo puedo negar a ella. Mi María, mi hermosa y dulce María.

Escribo estas líneas, mientras me siento lleno de amor, del amor de un día maravilloso, de una esperanza cercana, de un futuro prometedor.

Inchallah.