Diario de la luz

Pasan los días y la ilusión se desvanece

Pasan los días, y algunas veces siento recorrer mi cuerpo un dolor que no termina de cicatrizar. De poco sirvió la alegría inicial de un acuerdo, que ya de persé me molestaba, pues hizo falta que la lenta justicia llamará a la parte contraria a juicio, para llegar a un acuerdo, que era el mismo que se proponía, desde mi parte, y que se comunicaba por mis abogados en cada citación en la que aparecían los de la otra parte, sin resultado alguno.

Ahora, tengo un papel, que pese a que concede unos derechos, es papel mojado, con la excepción de que si dejo de pagar la “pensión”, dícese alimenticia, la justicia cargará contra mi.

Sin embargo, la justicia no cargará contra quien hace caso omiso de la sentencia, quien no parece leer sus correos electrónicos, quien pese a que parecía que quería dar una solución a este conflicto del que la única persona que realmente sufre es nuestra hija, no esta disponible.

Pasan los días, y aun no he hablado con mi hija, aun no se como hacerlo, y lo pero es que me debato en la tristeza de un pensamiento negativo, que me dice que las cosas no irán a mejor.

Pasan los días, y llega la última luna antes del Ramadan, mes de ayuno, de espiritualidad, al que me enfrentaré por primera vez, con elementos de distorsión y dolor, que espero superar, gracias al amor de Allah, y mis sentimientos.

Solo espero, tener la fuerza y la fe necesarias, para vivirlo con el amor sentido, con la fuerza del corazón, y que esos días me sirvan, para alcanzar aun más si cabe, el sentido de mi vida.

Incha allah.