Diario de la luz

Es maravillosa

Es maravillosa, adorable, enamorada. Es una mujer llena de amor, el amor que nunca tuve en mi vida, el cariño tácito que lleva implícita su mirada, su sonrisa, su vida.

Hoy es uno de esos días en los que uno se levanta, y sin saber muy bien porque, siente el dolor de la vida, la pesada carga de nuestros deseos insatisfechos, sin que ni siquiera el agradecimiento por lo hermoso que la vida te ofrece, te libere de la pesada carga del mal día.

Hoy es uno de esos días, donde he sentido la ausencia de mi amada, donde la distancia que nos separa se ha convertido en un muro de angustia y dolor, donde los bellos recuerdos no hacían sino sumar aun mas dolor, por el deseo incontenido de quererlo todo. Quizás ayudado por la falta de respuesta de la madre de mi hija, donde siento que el auto del juzgado no es sino un papel mojado que ha costado mucho dinero y un tiempo perdido. Quizás ayudado, por la lentitud de un sistema injusto y cruel, que me aleja de la mujer que amo, que nos separa y nos aleja.

Pero, ¿cómo no voy a quererlo todo? Con ella un paseo por las playas de Sidi Ifni, se convierten en una alegoría al amor, donde sentir su mano en la mía, mientras la suave brisa del mar nos envuelve en su manto de salitre, es sentir como la vida fluye en mi interior. Como no voy a quererlo todo, si con ella, una mirada habla mil palabras que forman la música de nuestros pensamientos.

Aun enferma, ella viene a mi y me da su amor, me reconforta en mi fatídico día, y me da todo su cariño. Me llena del amor que siempre desee, y hace que en mi fluya un hermoso sentimiento que cada día crece y crece, como flor de un jardín celosamente cuidado. Sufre cuando me ve sufrir, llora por dentro cuando me ve llorar.

Pero aun así, siento el dolor que me produce, la llegada de la noche, donde nuestras vidas se separan, y alejándome de ella, como un furtivo que se escapa a las miradas, siento la angustiosa noche que me rodea.

Quiero pasear junto a ella, debajo del manto de estrellas de nuestra hermosa ciudad, quiero llegar con ella a nuestra casa, preparar la cena, conversar con ella, sentirla a ella, amarla a ella. Quiero sentir su presencia real a cada instante, a cada momento.

Quiero y quiero más y más, y mi deseo quiebra mi alma, con tanta fuerza que tengo que buscar en mi corazón, aquellos pensamientos que me devuelven a la vida, que me recuerdan, que aun así, yo la tengo a ella. Que mas tarde o más temprano, el estúpido mundo de los hombres, nos permitirá ser esposos, y sentir cuanto deseamos con tanto ahínco.

Y de mi corazón brota, a duras penas, pero con fuerza, el amor  a Allah, mi agradecimiento, mi sumisión, y la alegría por una vida que me ha dado, entre otras cosas, la posibilidad de conocer a la mujer mas maravillosa del mundo, de conocer, mi corazón de lleno de amor.

Al hamdolillah.