Diario de la luz

Como agua

Naces en una tormenta, de dolor, que ruge en el interior de la nube que te llevó dentro, y un relámpago ilumina tu camino por primera vez. Durante un tiempo, caes al vacío sin saber muy bien porque, y nunca más lo recuerdas. Acaricias las verdes praderas de la montaña de la vida, jugando sobre los pétalos de hermosas flores, oliendo a romero y espliego, resbalando entre grises piedras de granito.

Te incorporas al rio de la vida, y poco a poco vas cayendo en la tumultuosidad del arroyo, que poco a poco se torna violento, lleno de fuerza y vitalidad. No sabes bien lo que ocurre, pues son tus primeros tiempos, inocente, inexperto.

Conoces torrentes y cascadas, algun remanso de paz de cuando en cuando. Un pequeño tiempo que pierdes junto a juncos y hierbabuena. Pero el río sigue y tu con él. En ese instante no te importa pues la fuerza del agua te arrastra a un viaje que deseas.

Con otras gotas arrasas tierras, moldeas la roca que a vuestro camino se interpone, y todo cuanto ves, lo llevas contigo. Ni siquiera sabes muy bien lo ocurre.

Pero el torrente desaparece, y comienzas tu camino hacia un destino incierto, más abajo, más lejos. Viajas orgulloso entre valles y montañas, mientras el sol del día te calienta, y la luz de la luna te enamora. Algún día descubres, que el hombre se interpone en tu camino, y ante ti muestra obstáculos que en principio te parecen insalvables. Buscas una vez más tu camino, aún no sabiendo a ciencia cierta, cual es tu verdadero destino.

Conoces la miseria de la vida, y sobre ti depositan la miseria de la sociedad y con tu orgullo herido, te rebelas y tu paso vas dejando surcos que para otros son visibles. Vas dejando amigos en el camino.

Ahora sabes ya lo que quieres: llegar la mar, ser libre, sentir las mareas de la luna y el sol. Esperar el momento en el que tu viaje termine, para convertirte en una fina gota de vapor, que ascienda en un camino desconocido.

Ahora que ya sabes, parece que todo este en tu contra. Ante ti se interponen, toda clase de obstáculos, que los hombres ponen frente a ti, que los hombres echan sobre ti. Ya no eres pura, ya no eres inocente.

Viajas junto otras, buscando tu destino, queriendo alcanzarlo, y muchas veces sin importate, ni tus otras compañeras, ni el camino elegido. Cada una de nosotros, tiene un destino. Unas calamaran la sed en el camino, otras regaran los campos sedientos bajo el sol, algunas incluso formaran parte de la ciudad, encerradas entre muros de cemento y hormigón. Solo unas pocas alcanzaran su destino, en el mar de la vida.

Como agua, quiero ser para sus labios, apagar su sed, y perderme en él.

Como una gota de agua, asi es mi vida.