Diario de la luz

Soy un hombre afortunado

Alhamdolillah.

Soy un hombre afortunado cuyo destino ha sido como el mar de tempestades, lleno de azarosas situaciones y momentos difíciles, donde nunca encontré la paz en mi interior. Viví alejado de Dios, pues me sentí lejos de su mano, pues viví la crueldad de aquellos señores de negra sotana que maldijeron mi suerte.

Ahora me siento en paz, con cosas pendientes que poca solución tienen, al menos de momento, pero que espero algún día la tengan. Inchallah.

Cada día que pasa, me doy cuenta de la suerte de mi destino, que ha dejado reservado para mi, el amor de la mujer mas maravillosa del mundo, de la mujer que me ama, que me trata con cariño y amor, que me adora, que me hace sentir muy especial.

Duros momentos vivimos ambos que queremos vivir como esposos, conformes a nuestras creencias, y nos vemos agobiados por burócratas estúpidos, lentos que nos piden mil papeles para formalizar nuestro matrimonio. Ambos dos países, se empeñan en dificultar nuestro amor, y ciertamente el coste de todo el papeleo, es algo que personas normales, económicamente no agraciadas no podrían superar.

Sin embargo, recibo de ella, el amor de su mirada, su calida compañía, y comparto con ella la tristeza que nos embarga cuando tenemos que separarnos al caer el día.

Cada día que pasa me doy perfecta cuenta del amor que siento por ella, donde no existe la posesión, donde mi mente y mi cuerpo solo quieren lo mejor para ella. Para la mujer que me ama, que es como un trozo de mi mismo, de ser mas profundo, de mi corazón enamorado.

Dulce como la miel, hermosa como la princesa de un cuento de hadas, inteligente y sensible, con su vergüenza innata, con sus miedos conculcados, su respeto, su amor, su cariño, ella es la luz de mis días, el final de un viaje oscuro que se lleno de luz al encontrarme nuevamente con Allah. Llena de ganas por conocerme, por saber como hacerme feliz, de darme cuanto necesite en mi vida.

¿Cómo no ser afortunado? Imposible. Ella es el sueño dorado de cualquier hombre que quisiera para si lo mejor de este mundo. Ella es, todo aquello que nunca pude imaginar que existía en una mujer. Ella es, todo aquello que quiero cuidar hasta el fin de mis días. Ella es, … ella lo es todo para mi.

Doy gracias a Allah, por las cosas que me ha dado, incluso por las dificultades de mi camino, pero sobre todas las cosas, le doy gracias por haberme concedido, que una mujer tan especialmente maravillosa, halla esperado tanto tiempo para cruzar su camino con un hombre, y ese hombre, ser yo.

Solo le pido, en mi oraciones, que cada día de mi vida, cada momento de mi existencia, este lleno de amor por ella, de comprensión, de cariño, y todo aquello cuanto ella necesite, pues ella merece esto y muchas más cosas.

Solo se una cosa cierta: Seré su hombre para toda mi vida. Inchallah